The Ratzinger Times

SONM Murcia

Entre enero y febrero de este año, estuve en Murcia en una residencia de investigación en SONM, Fonotea de Arte Sonoro y Música Experimental, dirigida por Francisco López.
Totalmente abrumado durante días por aquel archivo, bastante confundido con lo que hacer con él, finalmente terminé este breve texto centrado en distintos reflejos de iconografias religiosas y antireligiosas en los trabajos de la fonoteca, y por tanto en la cultura.
Metodológicamente, se trata de una trabajo algo tradicional, en el que busqué referencias por sus nombres y sus temas, para ordenarlo en referencias externas textuales. Estas referencias, sin embargo, corresponden a una rama de la cultura que pretende retomar conocimientos de una época en el que la música y sus sonidos, eran una parte importante para explicar el mundo.
Tengo que agradecer a Francisco López, a todo el personal del Centro Puertas de Castilla por su atención y especialmente a Susana López, quién me ayudo y guió muy atentamente por los fondos del archivo. Igualmente quiero agradecer o más bien saludar (así como en la tele) a las personas que conocí esos días en Murcia
Muchas gracias!

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¿Donde quedaron los paisajes románticos?


- escucha -

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Recogida y receta de caracoles

Más recetas en el el soundcloud de recetarioral.

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Le Gai Savoir

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El sonido del cómic


Ayer estaba comprando hamburguesas en la carnicería de la Calle Esgrima y un hombre entró a contarle al carnicero todos los premios que se habían ganado en el salón del Cómic de Barcelona, entre los que yo rescaté La Novela Gráfica de Santiago García. Tenía pendiente este comentario sobre el capítulo del libro en que se habla sobre el bocadillo o globo.

La tira, en color y compuesta de cinco viñetas sin recuadrar, todas con el mismo plano fijo, que incluye a Yellow Kid y un fonógrafo, sin fondo alguno, revela un sorprendente humor metaligüistico, casi posmoderno. Yellow Kid habla al fonógrafo, los diálogos del chico aparecen escritos en su camisón, los del fonógrafo, en bocadillos que salen del altavoz. El aparato exalta las virtudes de suplemento dominical en color del periódico y las del propio Yellow Kid, a lo que el camisón del niño responde “muchísimas gracias”. En la última viñeta, se abre la caja del fonógrafo y del mismo surge un loro, verdadera voz de la máquina, revelando el truco del pícaro Kid, que intentaba engañarnos, y que, sorprendido, interrumpe a mitad de frase su última proclama publicitaria “El fonógrafo es un gran invento” […]
Thierry Smolderen considera que las filacterias medievales y demás artefactos primitivos son indicaciones que carecen de sentido narrativo y que funcionan sólo en espacios alegóricos detenidos en el tiempo, sin relación con la realidad, mientras que a partir de Outcault el bocadillo se integra en el espacio de la viñeta, creando una nueva realidad, la del aire, y adquiriendo una entidad física, la del sonido. No es casualidad que la primera tira en la que Outcault hace uso de este “nuevo bocadillo” esté protagonizada por un fonógrafo, es decir, que toda la historieta gire en torno a la propagación del sonido en el espacio. El ruido – el ruido callejero, el sonido de la urbe moderno – había sido uno de los protagonistas principales de las grandes escenas multitudinarias […]
Y Outcault mismo había trabajado de dibujante técnico para Edison, en el momento en que este había desarrollado el fonógrafo […]
Los dibujantes americanos de prensa se encuentran con el problema de añadir el sonido a sus pantomimas secuenciales sin hacer que la narración visual pierda velocidad. La solución estuvo en el nuevo bocadillo. Que se integraba en el espacio como sonido en el aire, ante posiblemente inconcebible antes de la aparición del sonido grabado.

Entre finales del XIX y principios del XX se estaban generando alrededor de los medios populares como el cine, las ferias, la música de salón y la prensa, intercambios mediales como este, ajenos a las especialización artística.
Ahora que Alan Moore ha sacado un triple álbum en vinilo que contiene, entre otras cosas, un discos dedicado a de sus recitaciones, esta historia se cierra mejor que nunca. Fue con Watchmen pero sobre todo con From Hell,ambientado en ese cruce de siglos no por casualidad, donde entendí que el metalenguaje de Alan Moore sobre la secuencialiad del cómic se refería al tiempo. La dimensión temporal es aquella que contiene el sonido en el medio impreso. La cuarta dimensión, está encerrada de no como flujo, sino como bloque, el mismo tomo del libro, entre las secuencias y viñetas de From Hell, el tiempo ES entre todas las páginas que hay entre pasta y pasta. Si no fuera por la obsesión de Sir William Gull por combatir al hemisferio Derecho del cerebro, no le daría tanta importancia a esta relación.

(viendo imagen y ampliando a tamaño original se pueden leer las viñetas sin problema)

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Motorola 451 XOOM y la Superbowl

He visto/leido Farenheih 451 en tres versiones. La he leído como libro de Bradbury, como novela gráfica en colaboración con Tim Hamilton y como película de Trufaut. Lo bueno de Farenheit 451 es que cambia sustancialmente en cada soporte y su comentario muta. Si en el libro está bastante claro el valor de los libros, en el cómic se recomenta de manera sarcástica la hegemonía de la letra sobre el lenguaje icónico verbal de la novela gráfica. En Trufaut la cosa cambia, porque incide en la soledad del lector, en la crueldad del intelectual lector frente al audiovisual. No hace mucho (nada) leíamos libros y ordenábamos nuestras ideas en papel.
Lo de Trufaut es un alegato a la autoría audiovisual. Pero es recalcar la soledad del libro, la alienación del aislamiento, lo que viene ahora al caso. Con ocasión del 30 cumpleaños del walkman se me ocurrió remirar los anuncios de Sony Wlakman, de como en esa dialéctica espectáculo/vigilancia, Apple había arrasado imponiendo el espectáculo sonoro. No es de extrañar revisando su anuncio de 1982 en el que se oponía al fetiche por excelencia de la literatura sobre la vigilancia.
Todos recordamos el anuncio de Apple en el que una atleta destruía una pantalla en un mundo a lo de 1984 de Orwell, calcado con la sutilidad como sólo algunos publicistas merecen. Con una sutilidad igual se cita aquí a 1984 y en definitiva al anuncio de Apple del mismo año.

Los resultados, en comparación, dejan mucho que desear. Viéndolo en perspectiva el anuncio de Apple, y atendiendo a la cultura del walkman y sobre todo del iPod, los que habían salido ganando en el monopolio de la alienación occidental no era Windows, sino Appel.
Apple/iPod aún más que Sony/Walkman tapona los oídos con un éxito sin igual. El problema es que si el anuncio de Apple se oponía a la vigilancia de la pantalla, al menos de manera retórica, el de Motorola no se opone a nada, porque el poder de iPod ha sido destruir la vigilancia escópica para imponer el espectáculo aural. Vaya, que hay más espacio para el miedo a iPad que para la crítica al iPod.

Y sin extendernos mucho en esto, también hay que redordar salir de esta dialéctica del espectáculo y la vigilancia, para ver que el problema del iPod también es el de los espacios acústicos privatizados. De hecho han perdido el tiro de comentar ese detalle del anuncio del Apple en el que los pasillos se han convertido en tubos y las personas en circuladores. Sólo queda un pobre gesto de mano en cable que también induce un poco a la circulación y la cautividad.
Esa oficina del anuncio de Motorola se reduce, como el vagón de tren, al espacio que hay entre los dos auriculares de sus muñecos blancos, es igualito al espacio de confort del coche, sueño de la libertad de los atascos.

Si yo no lo explico muy bien, se puede recurrir a los textos de Michael Bull, que no por casualidad ha dedicado parte de sus carrera de investigación al coche, el walkman y el iPod. Y ya que nos ponemos con referencias, también es muy recomendable para todo este tema de los auriculares el textos de Sumanth Gopinath.

No es de extrañar que si la figura de la alienación en 1984 sean los personajes grises del anuncio de Apple, la de hoy sean estos señores de blanco Mac, un blanco que es casi marca de la casa. Unas personas que no ven, que sólo oyen enganchados con la mano a su cable.
Sólo mediante la realidad aumentada de las tabletas, conseguiremos mirar de nuevo a la realidad. Esta nueva versión de la distopía, en lo visual de THX sobretodo, a mi personalmente, me da una pereza tremenda. ¿La salvación vendrá por el ojo? No lo creo.

El espectáculo (por enésima vez) es “una relación social entre personas, medida por imágenes”. A mi Debord me cae bien, sobre todo por esa frase suya de “yo he leido mucho, pero he bebido mucho más”, pero que le vamos a hacer, era un poco oculocentrista el pobre.
El espectáculo también es una relación de personas medida por sonidos. Que se lo digan a los diseñadores del tono de Nokia, a los metaleros noruegos, a las compañías telefónicas a Sony y a Apple.


(A mi es que ese Freedom volador me ofende un poco)

El caso es que esto del espectáculo, ya se sabe, tiene un poco de hiper-realidad, y la verdad no me imagino lo contento que se hubiese puesto Baudrillard si le hubiera echado el ojo a una tableta de realidad aumentada de estas. Su texto sobre Disneyworld (fan) no sería nada comparado con el anáisis de una aplicación de Apple o Motorola. En fin, ya lo decía Jonathan Crary hablando del tema, la pantalla separa a las personas mucho más de lo que las une.

A lo que íbamos, porque en los toques biográficos de esta historia se deshace la fuerza de la interpretación y la conspiranoia. Qué hay detrás de esa conclusión en que dos personas vuelven a relacionarse socialmente por medio de una imagen. Una imagen perversa, una representación y metarepresentación del afecto y del personaje.
Michael Sharrow, el director del video de Motorola Xoom en cuestión, había realizado con su agencia un corto titulado No desconectar. En esta parte de la historia me pierdo, en como llego a realizar el anuncio y dar la idea para la campaña de apertura de la Super Bowl estadonidense. En caso es que el “discurso” de esta pieza es la base de la campaña de Motorola, y digo discurso para entendernos, porque ya decía Brieva que “los publicistas son al arte lo que las flores de plástico a la botánica”.
Hay que decir como concesión a Sharrow que su idea se supeditó más de la cuenta a la campaña de Xoom, porque en su primer “film” se pasaba del auricular blanco a la vision de los cuerpos, no a la realidad aumentada de una tableta. Y lo que es más importante… bueno, es evidente lo que va a pasar, pero no quiero contar el final. De hecho, si teneis la misma paciencia youtubera, que yo pasaries directamente hasta él.

Filed under: audiovisual, aural, conspiranoia, políticas, soundscape, walkman

j.l.espejos@gmail.com

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