The Ratzinger Times

Highway to Hell (III) Festipack

Desde hace once años, el Pontífice insiste en que a su entender el rock “debe ser purificado de los mensajes diabólicos”.

Sobre el mismo argumento, aquel que era por entonces el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe escribió en el libro “Introducción al espíritu de la liturgia“, en febrero de 2001: el rock es la “expresión de pasiones elementales, que en las grandes reuniones de música tienen una relación de carácter cultural, esto es de contracultura, que se opone al culto cristiano”.

El rock, añadió, “quiere liberar al hombre de sí mismo en el evento de masas y en el desarreglo mediante el ritmo, el rumor y los efectos luminosos, haciendo precipitar a quienes participan en el poder primitivo del Todo, mediante el éxtasis de la laceración de los propios límites”.
El pop, “no es más sostenido por el pueblo en el viejo sentido, sino ordena a un fenómeno de masas, producido por métodos a escala industrial y debe ser definido como culto de la banalidad”.


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Filed under: armonía, aural, infierno, música, políticas, religion, textos

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