The Ratzinger Times

¿Cuál es tu interrocanción preferida?

Nadie parecía demasiado preocupado por la suerte de “los combatientes enemigos”, imbuidos como estaban en la inacabable “guerra contra el terror”.

Lo cierto es que la CIA ha aplicado el tratamiento musical a discreción desde 1963. Desde principios de los cincuenta hasta 1962, la agencia gubernamental utilizaba la tortura en sus formas más elementales, pero algunos analistas empezaron a cuestionar la fiabilidad de la información obtenida con estos métodos. Al parecer, los prisioneros estaban dispuestos a decir cualquier cosa con tal de evitar el dolor. En 1962 empezaron a desarrollarse los denominados no-touch methods. El prisionero era sometido, entre otras lindezas, a la privación de sueño y a un aislamiento sensorial. El uso de la música (más bien deberíamos decir del sonido) como arma fue aprobado con el denominado Kubark Counterintelligence Interrogation, un protocolo que se difundió rápidamente por Asia y Latinoamérica, como denunció en su momento Amnistía Internacional.

La última ocasión en que la disco-inferno, como algunos tabloides ingleses han llamado a esta peculiar técnica de interrogatorio, se convirtió en noticia fue el 28 de febrero de 1993, cuando la ATF, una agencia federal estadounidense, decidió someter a los miembros de una secta en Waco (Tejas) a varios días de música a todo volumen con el objetivo de hacerles salir sin resistencia del rancho que ocupaban. Se trataba de un procedimiento que ya se había puesto a prueba en 1989 con Manuel Noriega durante la invasión de Panamá, pero la táctica musical en esta ocasión no fue demasiado efectiva: el asalto al templo de los davidianos de David Koresh culminó con la muerte de más de 90 personas, entre personal de la ATF y miembros de la secta.

En un magnífico artículo en la página web thenation.com, Moustafa Bayoumi contrasta además el hecho de lanzar canciones a un volumen infernal contra personas cuya radical visión de la religión no tolera ningún tipo de música y la indiferencia que despierta entre los propios culpables.

El Pais

Filed under: música, políticas, textos, tortura

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