The Ratzinger Times

A man’s gotta have a code

Hay una sola razón para abandonar The Wire 10 dosis de la mejor serie de la televisión, la misma por la que estuve a punto de dejar la serie cuando sólo quedaban 3 capítulos para que terminase. Y es que como decía el señor Lobo en Pulp Fiction “Señores, no empecemos a chuparnos las pollas todavía”

150 páginas de loas al Sr David Simon como las que imagino le han permitido desarrollar con más libertad creativa su nueva serie de HBO de la que me voy a abstener de hablar. 150 páginas de loa sobre la nueva novela, sobre la novela coral, sobre la novela televisiva desarrollada con calma, la novela escrita con letras y sobre papel. No entiendo como a estas alturas no se da casi por sentado, que la imagen y el sonido son elementos suficientes para redactar discursos más allá de la letra impresa.

No encontramos en el texto prácticamente ninguna referencia a los convencionalismos narrativos que permiten a tantas personas hablar sobre la realidad expresada a modo de novela en los capítulos de The Wire. Incidiendo tanto en ese comentario realista, se pierde de vista que son todos esos modos de representación los que hacen ese relato verosímil. No voy a entrar en la patética defensa que se hizo en Cahiers du Cinema aprovechando el bombo de que The Wire está bien porque es cine. Eso no tiene ningún sentido. Es un medio audiovisual que yo tampoco se si entender como televisión porque he visto entero descargado de Internet.

A mi todo eso me importa bastante poco, la verdad, pero vamos a intentar resolverlo a partir de la razón que me ha llevado a escribir esto. ¿A alguien le parece normal que se publique un libro con un retrato de Omar Little hecho por David B en la portada y no se encuentre en el volumen más que alguna referencia cruzada al personaje? ¿A alguien le parece medio-normal se hable de la potencia del personaje, que se cuente la anecdota-obama, o que se le compare con Batman? En serio ¿Alguien puede entender que se hable del retrato novelizado de la descomposición de la ciudad americana y nadie entienda porque Omar es el mejor de entre todos los personajes?

Hace falta recordar en final de la 3º temporada cuando Omar se encuentra con en Hermano Mouzon en un callejón de Baltimore y se produce un duelo. También podríamos hablar de que Omar Little tiene, como algunos personajes de las películas de Sergio Leone un leitmotiv silbado, que va enfundado en un guardapolvos con un fusil debajo. Omar es ese hombre que movido por la venganza está dispuesto a enfrentarse al ejército de un general mafioso. Pero antes de nada, hace falta decir que cuando resume su punto de vista a Bunk pidiéndole que le salve de su inminente asesinato en la cárcel recurre a algo que sólo un Hombre de los de antes puede comprender: da igual que no me creas pero todo hombre debe tener un código. A man’s gotta have a code



¿Y de quien ese esta cita?

“A man’s got to have a code, a creed to live by.” John Wayne

He tenido que leer cómo David Simon se jacta de haber violado las formas de la novela policíaca para colarles a los directivos su gran novela realista, sin hacer una sola referencia a esta otra gran forma, no tan violada, que recorre buena parte de la serie. La historia de Estados Unidos es esa gran historia de violencia, no cansan de repetírnoslo. La historia de la américa primitiva y del western donde la ley no funciona, y frente a la fiebre del oro el hombre recto debía defender su propiedad y sus principios a golpe de winchester. Cuando la fiebre del oro se apodera de Bell, que comienza a confiar en el dinero más que en su hermandad gangsteril, son los dos pistoleros que han tenido un duelo al principio del capítulo los que le asesinan. Ya lo decía Lester desde el principio, hay que buscar el dinero para encontrar el problema.

Pero también es la historia de la corrupción de Chicago, de Las vegas, de los Gangsters de las dos caras del mismo mito de Al Capone que son Avon Barksdale y Stringer Bell, el capitalista y el mafioso. La organización violenta que tanto se parece a la organización gubernamental, que funciona prácticamente del mismo modo.

Ha sido en ese cinismo basado en la libertad absoluta donde se ha basado buena parte de las historias norteamericanas. Y dentro de esa estructura podrida por su propia política, el señor de la esperanza, trata de colarnos un yes we can como si fuese un I have a dream. Claro que sí, un Nuevo Sueño Americano. Es evidente en The Wire que Omar es invencible, que personajes como Wee-Bey, Avon, Colvin están moralmente muy por encima que gente como Carcetti, el editor ejecutivo del Sun y por supuesto que todos los altos cargos de la policía.

En mi casa se apagó la televisión en el momento en que Omar Little muere y se terminó la serie por inercia y sin ningún tipo de interés. Desde el momento en que Bodie muere siguiendo el código del juego, ya sabíamos que no había vuelta atrás. La última temporada ya estaba convirtiéndose en algo más que tedioso donde se quería jugar a la perdida de valores como narración del vacío. Lo dicho, una falta de respeto.

Filed under: audiovisual

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