The Ratzinger Times

Atlas


Subo de ver la exposición de Atlas. Da gusto cuando traen alguien como Didi… da gusto. Hoy hay que aplaudirles. La exposición me ha emocionado al principio, y cansado un poco al final, cuando la mnemosine se monumentaliza y reinterpreta, cuando empieza a ser un poco la misma exposición de siempre, aunque imagino que eso es una cosa de autoría y ahí preferiría no meterme. Me cansó más la reinterpretación, muy acertada, pero como de costumbre, un poco centrada en la documentación y la fotografía.
Aquí pocos se salvan de ser warburgianos, muy pocos.
El Reina Sofía de Manolo esté hecho para esta exposición. Esta es la grande, y por eso, a modo de chiste Didi Huberman comentaba que no le necesitan para hacer esa exposición “Si no, que suban a la planta 4º”. Vamos que han traído a la fuente de uno de sus discursos y el señor lo ha hecho muy bien.

Pero había que molestar un poquito. Porque a la hegemonía discursiva, se sobrepone la hegemonía de lo visual. Al preguntarle a Didi donde estaba el sonido en aquella exposición, si es que tanto habla de Godard y de un siglo tan audiovisual, el tipo (muy fino) me ha dicho que terminase la exposición.

Al final, un video en el que los argentinos ponen cigarrillos encendidos a la efigie de Carlos Gardel, entre otras mitomanías y reliquias. Übertragung de Harún Farocki mostraba colas de personas tocando reliquias, haciendo el mito por la transposición de la memoria, del habla y del tacto. En apenas 10 minutos era muy sencillo entender como el mito se construye por la acumulación de pequeñas ficciones, y una sobre otra acaban haciendo que en el hueco en que supuestamente toco Cristo, acabe siendo tocado por Cristo, porque de tanta cristiandad que le toca se acaba haciendo hueco.
En algunas obras, en pocas, quedaba esa parte sensorial de la mitología, esa transmisión.

La melancolía vaya, la que asalta a los cinéfilos viendo Johnny Guitar o acaso peor por improvista, le asalta a uno cuando ve los monos fantasma de Apitchanpong.

“Tengo lo ojos abierto, pero no puedo ver nada” Dice el Tio Boone
“El objeto visual es la permanencia de la melancolía y la historia” Dice Salome Voegelin.

La melancolía de lo que no hemos vivido. Hasta se podría decir que entre tanta obra conceptual podíamos ver la melancolía de unos historiadores del arte que se perdieron los 70 neoyorkinos, que se habían perdido el Paris con Devord. Que se habían perdio las guerras grandes y pequeñas.

Ha dicho también Didi Huberman que Warburg esperaba que las imágenes le hablasen, y que aquellas imágenes se relacionaban por sus voces. Que las imágenes se hablan, claro.

Las imágenes, lo que realmente son, ha dicho, son como fantasmas. Esto lo decía a pocos metros de Que alboroto es este de Goya. Yo cuando vi eso, pensé primero en David Toop y en su nuevo libro, que está por leer pero que comparte iconografía goyesca: una mujer o un hombre o ambos, tapándose las orejas. La contraportada del libro dice

“Sinister Resonance begins with the premise that sound is a haunting, a ghost, a presence whose location in space is ambiguous and existence in time is feeling”

Los fantasmas, los espíritus decía Pablo, se meten por las orejas y por eso había que tapárselas con pañuelos a la mujeres del medievo.

¿Faltaba Conchita Piquer? El fantasma de Gardel. La ceniza de su cigarrillo, ya lo decía Chiu Longina
“El sonido es similar a las cenizas, lo ves, tiene forma, pero cuando intentas agarrarlo se deshace, se esfuma, vuela. ”

El fantasma del mito sepultado como imagen y vivo como sonido. O no-muerto, como los vampiros.
No hay tanta diferencia. ¿Por qué tanto silencio entonces?

Brandon LaBelle en Acoustic Territories habla de la primera ley de silencio en las celdas de la Prisión de Auburn en 1821. El silencio hace el papel de la luz en el texto de Bentahm y la revisión de Foucault. Esa luz que era mejor que la oscuridad para controlar los cuerpos, es este silencio. Esa es también la luz de la razón de otros dispositivos, como por ejemplo, los museos. Por eso, entre otras cosas es necesario guardar silencio en esos sitios. (Toooma copiapega)

El sonido es oscuro “El sonido es la profundidad invisible del espectáculo. No es la profundidad comprendida por la síntesis visual, sino la profundidad habitada.” Dice Salomé Voegelin

“¿Qué es ese ruido?” Dice el tio Boone

Lo dicho señores, lo de Atlas chapó, así que ahí va un ejemplo de como puede hacerse también historia del arte, por Pablo Sanz.

Filed under: arte, audiovisual, aural, textos

One Response

  1. […] Además había leído un posteo de un amigo nada complaciente con estas cosas que me había puesto los dientes largos. Y, a pesar de estos buenos precedentes, había pospuesto la visita por este dispositivo debido a […]

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